Rozando los 11 meses ya. Cómo pasa el tiempo!
Hace ya dos semanas que mi ratón pasó de marine arrastrándose a toda pastilla a bípedo tambaleante. Un día, de repente, se puso de rodillas y pam, se levantó apoyado en el sofá. Minutos antes habíamos dicho que había que bajar el suelo de la cuna ya, porque más de una mañana le habíamos pillado de rodillas en la cuna agarrado a los barrotes, y me daba miedo que un día se tirara. Pues bien, estando su padre realizando precisamente esa operación el ratón va y se pone de pie, como dándonos la razón en nuestros miedos. Lo hizo de manera muy natural, sin esfuerzo y sin miedo. Yo creo que ya lo había hecho antes en el cole.
Desde ese día no hace otra cosa. Se pone de pie agarrado al sofá, a una silla, a la trona (ya se ha dado un par de golpes por eso), a las estanterías (otros tantos golpes en la frente, el pobre, y eso que stoy al quite para evitarlo pero...)... saca los libros y los tebeos de su padre, aporrea la tele... hemos tenido que quitar objetos de decoración y aparatos electrónicos de su alcance, y llenado a tope las estanterías más bajas para que estén muy prietas y no pueda sacar nada. Es un solete petardo que no para de intentar tocarlo todo, cogerlo todo, le encanta la sensación de estar de pie y más de uan vez le he pillado cambiando la mano de apoyo por la otra en plan prueba de estabilidad... Está adorable, e insoportable. No admite un no, a pesar de que lo oye mil veces a la hora: no toques el radiador, no tires de los cables, no aporrees la tele, no pulses ese botón... y cuando le retiras de donde no debe estar llora, patalea y se resiste.
En este tiempo el pobre ha pasado otra otitis y está un poco raro con el sueño. Pasa de dormir toda la noche a pasarse horas llorando sin saber nosotros cómo calmarle. No quiere estar en brazos, ni en la cuna, ni que le mezas, ni que le acunes, ni que le dejes solo ni estar acompañado. Pensé que podía ser hambre en mitad de la noche, quizá esté creciendo y necesite un aporte extra... parece que tampoco. Ni tiene pis, ni calor, ni frío, ni le duele nada. Ya estoy resignada. Supongo que está madurando y eso le hace dormir peor. Su carácter va formándose y a veces no sabe ni lo que quiere. Es una adolescencia a los 11 meses. Supongo que se le pasará (y espero). A esto unimos que por lo que sea come peor los cereales. ¿estará aburrido del mismo sabor siempre?
Por cierto, vuelvo a trabajar por las noches. Es mi sino. No lo llevo muy bien, y paso los días como un alma en pena. Aún me quedan dos semanas así. Seguiremos informando...
miércoles, 2 de marzo de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
A por los diez meses
Pasan los días, y las semanas, y no quiero que se me olvide ninguno de los avances que hace cada día mi pequeño roedor. Así, rápido, a ver: a tiene las dos palas de arriba, y a la derecha le asoma otro incisivo. Abajo no he conseguido verlo pero estoy segura de que están a punto de salirle más dientes porque no deja de llorar y tocarse las encías con los deditos. De hecho, está pasando muy pero que muy malas noches (aunque de vez en cuando nos sorprende con noches ENTERAS sin despertarse; bueno, ha pasado dos o tres veces solo, pero es un avance, no?).
Ya sabe sentarse solo. Cuando a los nueve meses le llevamos al pediatra y nos preguntó si se sentaba solo, yo pensé que se refería a si se mantenía sentado con autonomía. Pero cuando recientemente he visto el salero con el que pasa de tumbado a sentado, he comprendido que se refería a eso. Pues ya lo hace, y muy bien. Además, le encanta. Está todo el día que si me arrastro que si me siento, que si me arrastro que si me siento... cada vez es más difícil mantenerle dentro de su área (un metro cuadrado más o menos de material plástico de ese de colores tipo puzle, rodeado de cojines, donde hasta ahora pasaba sus raticos). Ahora recorre el pasillo de lado a lado, saca revistas y tebeos de las estanterías, se pone de rodillas agrarrado a la trona, inspecciona cada centímetro de suelo del salón... y lo más gracioso, coge tres o cuatro cubos de tela de un juego de seis de esos de apilar y los arrastra por el pasillo junto con él en plan máquina quitanieves: él avanza a lo comando y con gran paciencia va haciendo avanzar los cubos con él uno a uno.
Su juguete favorito es un calcetín. Le gusta cogerlo, morderlo, agitarlo, estirarlo, vapulearlo, lanzarlo al aire... lo hace mientras le visto por las mañanas y tras el baño, tirados los dos (el calcetín y él) en el suelo, o en la hamaca mientras le preparo la cena. Suele acompañar el juego de gritos, a veces muy altos (los vecinos deben de flipar). Un día, me los llevé a los dos a la cocina para prepararle la cena y les dejñe jugando a mis espaldas mientras les echaba contínuamente un ojo. De repente oigo gruñir al ratón de manera extraña, me giro y me lo encuentro cabeza abajo colgando de una pierna que se le había enganchado en el arnés de la hamaca: había tirado el calcetín al suelo e intentando alcanzarlo se había ido para abajo. Menos ma que la hamaca está a escasos centímetros del suelo. (Tengo que decir que esto mismo hice yo de pequeña cuando mi madre, en un parque, salió corriendo detrás de mi hermano que amenazaba con tirarse al foso de los patos y me dejó sola en la silleta; cuando regresó segundos más tarde yo estaba cabeza abajo colgando del pie: había intentado salir sola y ese era el resultado).
Pasado mañana hace diez meses. Está guapo a rabiar. Cuando me ve me lanza un bracito para que le bese la mano. Es muy risueño. Y desde hace poco hace una cosa que no había hecho nunca: ante extraños que le hablan y le miran, me coge la mano! en plan: no me dejes, defiéndeme!
Es un sol, un amor, un angelito, una cosa hermosa, belleza... ¿cómo he podido vivir tanto tiempo sin conocerle?
Ya sabe sentarse solo. Cuando a los nueve meses le llevamos al pediatra y nos preguntó si se sentaba solo, yo pensé que se refería a si se mantenía sentado con autonomía. Pero cuando recientemente he visto el salero con el que pasa de tumbado a sentado, he comprendido que se refería a eso. Pues ya lo hace, y muy bien. Además, le encanta. Está todo el día que si me arrastro que si me siento, que si me arrastro que si me siento... cada vez es más difícil mantenerle dentro de su área (un metro cuadrado más o menos de material plástico de ese de colores tipo puzle, rodeado de cojines, donde hasta ahora pasaba sus raticos). Ahora recorre el pasillo de lado a lado, saca revistas y tebeos de las estanterías, se pone de rodillas agrarrado a la trona, inspecciona cada centímetro de suelo del salón... y lo más gracioso, coge tres o cuatro cubos de tela de un juego de seis de esos de apilar y los arrastra por el pasillo junto con él en plan máquina quitanieves: él avanza a lo comando y con gran paciencia va haciendo avanzar los cubos con él uno a uno.
Su juguete favorito es un calcetín. Le gusta cogerlo, morderlo, agitarlo, estirarlo, vapulearlo, lanzarlo al aire... lo hace mientras le visto por las mañanas y tras el baño, tirados los dos (el calcetín y él) en el suelo, o en la hamaca mientras le preparo la cena. Suele acompañar el juego de gritos, a veces muy altos (los vecinos deben de flipar). Un día, me los llevé a los dos a la cocina para prepararle la cena y les dejñe jugando a mis espaldas mientras les echaba contínuamente un ojo. De repente oigo gruñir al ratón de manera extraña, me giro y me lo encuentro cabeza abajo colgando de una pierna que se le había enganchado en el arnés de la hamaca: había tirado el calcetín al suelo e intentando alcanzarlo se había ido para abajo. Menos ma que la hamaca está a escasos centímetros del suelo. (Tengo que decir que esto mismo hice yo de pequeña cuando mi madre, en un parque, salió corriendo detrás de mi hermano que amenazaba con tirarse al foso de los patos y me dejó sola en la silleta; cuando regresó segundos más tarde yo estaba cabeza abajo colgando del pie: había intentado salir sola y ese era el resultado).
Pasado mañana hace diez meses. Está guapo a rabiar. Cuando me ve me lanza un bracito para que le bese la mano. Es muy risueño. Y desde hace poco hace una cosa que no había hecho nunca: ante extraños que le hablan y le miran, me coge la mano! en plan: no me dejes, defiéndeme!
Es un sol, un amor, un angelito, una cosa hermosa, belleza... ¿cómo he podido vivir tanto tiempo sin conocerle?
domingo, 16 de enero de 2011
Ya lleva más tiempo fuera de mí que dentro...
Mi ratón ya tiene nueve meses, señores. Y tres dientes. Le han salido tres de las cuatro palas (las de abajo y la superior derecha). ¡Y en la guardería le llaman goltón! Dicen que come como una lima, que ha sido volver de las vacaciones de navidad y empezar a comer muchísimo. Si es que no para. Tiene una actividad frenética. Aún no gatea, pero se arrastra a toda pastilla. Hoy hemos empezado a comer cosas nuevas: pescado (merlucita) y yogurt de leche adaptada. La merluza, triturada junto a las verduras, se la ha zampado muy bien, pero el yogurt no le ha gustado mucho. Será que le parece un poco agrio, al fin y al cabo el yogurt natural así sin azúcar es un poco duro... A ver si poco a poco vamos metiendo otros pescaditos... tengo que investigar posibles combinaciones a ver qué e gusta más. Y un día voy a probar el pavo, en vez del pollo, a ver qué le parece.
Otro gran cambio que hemos notado a vuelta de las vacaciones ha sido el baño: no se quiere tumbar en la hamaca de baño, ahora solo quiere estar sentado. Y si no, llora. Sólo sentado y a su manera. Ya no le gusta salpicar con las piernas, ni que le eches agua en la carita. No sé... cosas de bebés.
Está hecho una belleza. Estoy totalmente enamorada. Es mi pequeño amor.
Otro gran cambio que hemos notado a vuelta de las vacaciones ha sido el baño: no se quiere tumbar en la hamaca de baño, ahora solo quiere estar sentado. Y si no, llora. Sólo sentado y a su manera. Ya no le gusta salpicar con las piernas, ni que le eches agua en la carita. No sé... cosas de bebés.
Está hecho una belleza. Estoy totalmente enamorada. Es mi pequeño amor.
martes, 28 de diciembre de 2010
Navidad a tres
Cómo pasa el tiempo. La primera navidad en familia. El enano crece a marchas forzadas. Pronto hará nueve meses. Quiero añadir sus avances, sé que dentro de un tiempo me gustará releer estas páginas. Pues bien, el ratoncito ya tiene dos dientes, y se arrastra a velocidad de crucero. Pero es que hace dos días que ha dado un paso más: se pone a cuatro patas, y hace el torete. Es como si estuviera ensayando. Sube, se balancea, y como no sabe qué hacer, se deja caer de nuevo sobre la tripa. Habrá que enseñarse que ahora lo que tiene que hacer es avanzar. También está aprendiendo a salir de la posición de sentado hacia adelante, lo que pasa es que lo que hace es tirarse de cabeza al suelo, no sabe ir de ahí a gateo. Bueno, tiempo al tiempo.
De hambre está hecho un brutico. Ayer se comió de noche 270 de leche con cereales, y aún parecía que quería más. Supongo que al tener más desgaste físico necesita más carbón en la caldera. Y de sueño... en fin... sigue despertándose de noche llorando y cuesta dormirle, sobre todo porque de mi teta ya no sale nada (creo que la lactancia ha llegado ya a su fin). Fue bonito mientras duró. Ahora habrá que encontrar otras maneras de dormirle.
Mañana mi enano y yo vamos a vivir una aventura tremenda. Nos vamos los dos solos a Pamplona en avión. ¿Llegaremos sanos y salvos o provocaremos un aterrizaje forzoso? He pensado esta opción precisamente porque el tiempo que tengo que tenerle sentado en mis rodillas quietico es menor que si fuera en tren. Espero que aguante la hora escasa que dura la estancia en cabina (el vuelo no creo que llegue a media hora). Me llevaré todo tipo de elementos disuasorios para que no llore: juguetes, galletas, comida, agua, papeles para romper... y a una mala le enchufo la teta, a ver si cuela (por los viejos tiempos). Ay, qué nervios!
Y por lo demás, nada, que soy muy feliz con mi ratón. ¡Pequeñajo mío, eres lo mejor que tengo!
De hambre está hecho un brutico. Ayer se comió de noche 270 de leche con cereales, y aún parecía que quería más. Supongo que al tener más desgaste físico necesita más carbón en la caldera. Y de sueño... en fin... sigue despertándose de noche llorando y cuesta dormirle, sobre todo porque de mi teta ya no sale nada (creo que la lactancia ha llegado ya a su fin). Fue bonito mientras duró. Ahora habrá que encontrar otras maneras de dormirle.
Mañana mi enano y yo vamos a vivir una aventura tremenda. Nos vamos los dos solos a Pamplona en avión. ¿Llegaremos sanos y salvos o provocaremos un aterrizaje forzoso? He pensado esta opción precisamente porque el tiempo que tengo que tenerle sentado en mis rodillas quietico es menor que si fuera en tren. Espero que aguante la hora escasa que dura la estancia en cabina (el vuelo no creo que llegue a media hora). Me llevaré todo tipo de elementos disuasorios para que no llore: juguetes, galletas, comida, agua, papeles para romper... y a una mala le enchufo la teta, a ver si cuela (por los viejos tiempos). Ay, qué nervios!
Y por lo demás, nada, que soy muy feliz con mi ratón. ¡Pequeñajo mío, eres lo mejor que tengo!
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Ocho meses de libro
Mi pequeño roedor ya tiene ocho meses. Ahora mismo revolotea a mis pies en busca de queso y de cualquier otra cosa que echarse a la boca. No para quieto. Es puro nervio. Rueda, da volteretas, mordisquea, chupa, se arrastra, vuelve a rodar, grita, gruñe y parlotea, todo esto en milésimas de segundo. Y vuelta a empezar. Cuando le miras sonríe y lanza grititos de puro contento que está, invitándote a morderle el culo o hacerle cosquillas en la tripita o pedorretas en el cuello. Si le haces un "uh" como de susto pequeño se ríe, y si te acercas mucho a su cara sonriendo se carcajea. Luego, vuelta a hacer de las suyas: el rodrillo, el culo p'arriba, el marine herido, la brújula... y todo acompañado de grititos agudos de los que revientan tímpanos, de gorgoritos de todo tipo, de pedorretas de distintas intensidades, a veces de pedos y cuando está generoso de palmitas.
Ya duerme mucho mejor, con agotadoras excepciones como la de esta noche, en la que nos hemos levantado tres veces y la cuarta, a las 7 de la mañana, ha sido la definitiva (.hay que aclarar que hoy es fiesta, por eso ha sido un despertar un poco doloroso, pero de lunes a viernes esta es la hora a la que nos levantamos). Ha habido noches en las que se ha despertado una sola vez. Poco a poco le voy quitando el pecho, y hay días en los que sólo le doy de noche, incluso he llegado a no darle en todo el día. Y si te fijas bien, ya es posible ver un dientecito asomando por la encía inferior. ¡Albricias! Por fin tenemos el primer piño.
La comida va muy bien también. Hemos subido la papilla a 210 de agua más leche y cuatro cucharadas soperas con montoncito de cereales. Una señora papilla que se calza mañana y noche. Hay días que no hemos dejado ni gota, otros nos cuesta un poco más y dejamos un poco. Hoy ha dejado más que un poco, pero le perdonamos. A mediodía a muerte con las verduras con pollo o ternera, que unos días come mejor que otros, la verdad. Y la fruta sigue siendo un must, le gusta mucho. Todo esto en casa, pero en la guarde tres cuartos de lo mismo, o mejor: según nos cuenta su profe se lo come casi todo (y eso que allí las cantidades son mayores que en casa), duerme siesta (milagro) y no para de jugar, arrastrarse y experimentar.
Todo va viento en popa. A ver cuándo se tuerce.
Ya duerme mucho mejor, con agotadoras excepciones como la de esta noche, en la que nos hemos levantado tres veces y la cuarta, a las 7 de la mañana, ha sido la definitiva (.hay que aclarar que hoy es fiesta, por eso ha sido un despertar un poco doloroso, pero de lunes a viernes esta es la hora a la que nos levantamos). Ha habido noches en las que se ha despertado una sola vez. Poco a poco le voy quitando el pecho, y hay días en los que sólo le doy de noche, incluso he llegado a no darle en todo el día. Y si te fijas bien, ya es posible ver un dientecito asomando por la encía inferior. ¡Albricias! Por fin tenemos el primer piño.
La comida va muy bien también. Hemos subido la papilla a 210 de agua más leche y cuatro cucharadas soperas con montoncito de cereales. Una señora papilla que se calza mañana y noche. Hay días que no hemos dejado ni gota, otros nos cuesta un poco más y dejamos un poco. Hoy ha dejado más que un poco, pero le perdonamos. A mediodía a muerte con las verduras con pollo o ternera, que unos días come mejor que otros, la verdad. Y la fruta sigue siendo un must, le gusta mucho. Todo esto en casa, pero en la guarde tres cuartos de lo mismo, o mejor: según nos cuenta su profe se lo come casi todo (y eso que allí las cantidades son mayores que en casa), duerme siesta (milagro) y no para de jugar, arrastrarse y experimentar.
Todo va viento en popa. A ver cuándo se tuerce.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Todo de color de rosa
Soy otra persona, agotada como la anterior, pero otra. Llevo diez días trabajando, y es que no hay color. Estoy encantada. Se me nota hasta en la cara, dicho por mi vecino y amigo. Primero, porque el horario es no inmejorable pero sí mucho más que aceptable. Consiste en un sistema de turnos por el que pasas un mes y medio genial, dos semanas regular y otras dos bastante más regular. Así suena mal, pero si pensamos en que normalmente nuestro horario es regular, bastante regular o directamente malo, tener más del 50% del tiempo un buen horario es un lujo. Además, acabo de empezar mi mes y medio genial, así que no pensemos en cosas malas.
Segundo, porque esto parece que va para largo, lo cual es un curro en el que los contratos por semanas abundan pues no está mal. Y tercero, porque el ratoncito ha reaccionad genial a su ampliación de horario, está regularizando sus noches (salvo deshonrosas excepciones como la que acabamos de pasar) y come mucho mejor. Eso sí, el otro día estuvimos en la revisión de peso y fatal, sólo ha engordado medio kilo y no ha crecido nada en este mes. Bueno, fatal no, está bien, pero me esperaba otra cosa. Y es que yo le veo enorme. Pero bueno, mientras esté sano, contento y gane peso poco a poco, voy a intentar olvidarme de las dichosas tablas.
Es que no lo puedo remediar, será cosa de madre amantísima, pero estoy obsesionada con su desarrollo, no dejo de compararlo con otros niños. El otro día estuvimos con unas amistades cuya hija es un mes mayor que el nuestro, y la vi mucho más avanzada. Grande, despierta, comunicativa... gateaba, se sujetaba de pie, daba palmas y tenía dientes. ¡Mi ratón no hace ni tiene ninguna de esas cosas! ¿Debo preocuparme? Deba o no, lo hago. En la guarde dicen que le ven bien, que no me preocupe y que es pronto. Tiene sólo siete meses y medio... en fin. Respecto al gateo, la verdad es que parece que lo intenta, levanta el culo y hace por meter rodilla... pero no sabe seguir... es un pequeño roedor que no sabe ni reptar! Por lo menos en casa porque el otro día me dijeron sus profes de la guarde que tuvieron que sacarlo de debajo de la cuna. Ay mi peque, cualquier día sale corriendo! y lo malo es que a mí me pillará trabajando!
Segundo, porque esto parece que va para largo, lo cual es un curro en el que los contratos por semanas abundan pues no está mal. Y tercero, porque el ratoncito ha reaccionad genial a su ampliación de horario, está regularizando sus noches (salvo deshonrosas excepciones como la que acabamos de pasar) y come mucho mejor. Eso sí, el otro día estuvimos en la revisión de peso y fatal, sólo ha engordado medio kilo y no ha crecido nada en este mes. Bueno, fatal no, está bien, pero me esperaba otra cosa. Y es que yo le veo enorme. Pero bueno, mientras esté sano, contento y gane peso poco a poco, voy a intentar olvidarme de las dichosas tablas.
Es que no lo puedo remediar, será cosa de madre amantísima, pero estoy obsesionada con su desarrollo, no dejo de compararlo con otros niños. El otro día estuvimos con unas amistades cuya hija es un mes mayor que el nuestro, y la vi mucho más avanzada. Grande, despierta, comunicativa... gateaba, se sujetaba de pie, daba palmas y tenía dientes. ¡Mi ratón no hace ni tiene ninguna de esas cosas! ¿Debo preocuparme? Deba o no, lo hago. En la guarde dicen que le ven bien, que no me preocupe y que es pronto. Tiene sólo siete meses y medio... en fin. Respecto al gateo, la verdad es que parece que lo intenta, levanta el culo y hace por meter rodilla... pero no sabe seguir... es un pequeño roedor que no sabe ni reptar! Por lo menos en casa porque el otro día me dijeron sus profes de la guarde que tuvieron que sacarlo de debajo de la cuna. Ay mi peque, cualquier día sale corriendo! y lo malo es que a mí me pillará trabajando!
martes, 9 de noviembre de 2010
Vuelta al trabajo
Por fin vuelvo al trabajo. Lo necesitaba. Estar en casa se me estaba empezando a hacer muy duro. Ayer toqué un poco fondo: a unos pequeños problemas personales se unió la desesperanza laboral que empezaba a aflorar en mi interior, un niño sin guardería un poco pesadito, un obrero en casa que no se iba... mi autoestima empezaba a estar por los suelos y encima me subió una mala leche tremenda. Cuando llegó el padre del ratón yo estaba de los nervios, así que ahí le dejé, con un roedor lloroso y un carpintero que no se iba ni a tiros, y me fui con una amiga a dar una vuelta y a quejarme a gusto de mis cosas, que necesitaba desahogarme. Pues bien, una hora más tarde suena el teléfono y me ofrecen un curro, un curro que me viene de perlas, porque lo conozco perfectamente (ya lo he hecho antes), conozco a mis compañeros, conozco a los jefes, estoy a gusto... es lo que necesitaba. Y encima con un horario raruno pero dentro de lo que cabe muy cómodo, porque son ocho horas de reloj (más desplazamientos, eso sí, que el lugar de trabajo está un poco a desmano) y aunque a turnos rotatorios por lo menos sabes perfectamente a qué hora sales, que no es poco.
Así que empiezo mañana (así son las cosas, siempre para ayer). Estoy de los nervios. Muy contenta por un lado y un poco desasosegada por los cambios que va a implicar al enanito. Por de pronto esta semana trabajo de noche, así que con ayuda de la abuela y un poco de esfuerzo por mi parte él seguirá con su horario normal. Pero a partir de la semana que viene (si no nos ponen problemas en la guarde) tendrá que doblar sus horas de cole. Es una putada, pero es la única manera. Ya lo tenemos todo pensado y sus horas de entrada y salida estarán siempre cubiertas por uno de los dos. Por lo menos por ahora. Cuando dentro de mes y medio yo vuelva a cambiar de turno habrá que plantearse nuevas necesidades, pero tenemos mucho tiempo por delante para pensarlo tranquilamente y dar con la solución más adecuada.
A todo esto el ratoncito se sigue despertando muchísimo por la noche. Me da pena por su padre, que mañana y pasado va a tener que ocuparse de él sin mi ayuda.
Empieza una nueva era para todos importante, de reorganización en muchos sentidos. Espero que salga todo bien. Estoy muy nerviosa.
Así que empiezo mañana (así son las cosas, siempre para ayer). Estoy de los nervios. Muy contenta por un lado y un poco desasosegada por los cambios que va a implicar al enanito. Por de pronto esta semana trabajo de noche, así que con ayuda de la abuela y un poco de esfuerzo por mi parte él seguirá con su horario normal. Pero a partir de la semana que viene (si no nos ponen problemas en la guarde) tendrá que doblar sus horas de cole. Es una putada, pero es la única manera. Ya lo tenemos todo pensado y sus horas de entrada y salida estarán siempre cubiertas por uno de los dos. Por lo menos por ahora. Cuando dentro de mes y medio yo vuelva a cambiar de turno habrá que plantearse nuevas necesidades, pero tenemos mucho tiempo por delante para pensarlo tranquilamente y dar con la solución más adecuada.
A todo esto el ratoncito se sigue despertando muchísimo por la noche. Me da pena por su padre, que mañana y pasado va a tener que ocuparse de él sin mi ayuda.
Empieza una nueva era para todos importante, de reorganización en muchos sentidos. Espero que salga todo bien. Estoy muy nerviosa.
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