Que quede bien claro que la gestión del tiempo libre no siempre es fácil. Yo ante la duda generalmente decido perderlo. Pierdo el tiempo todos los días. Me levanto tarde, como y me voy a trabajar. Es lo malo que tiene trabajar de tarde en verano: te acuestas tarde, duermes mal, te levantas tarde, trabajas, llegas tarde y te acuestas tarde porque te cuesta dormir, te levantas tarde y así toda la semana. Bueno, al grano. Que para no dejarme llevar por esta desidia me he apuntado a pilates tres días a la semana.
Pues esa es una de mis ideas de hoy. El pilates mola. Es fuertecillo pero tampoco debe de serlo mucho cuando yo que no hago nunca gimnasia ni nada que se le parezca aguanto las clases muy bien. Empecé el viernes. Y sienta bien, oye. Espero quitarme los dolores de espalda y coger un poco de cuerpo para lucir en mis esperadas vacaciones, y así, cuando llegue agosto y pongamos el último plano del último programa, y mi amante esposo y yo cojamos un avión rumbo a algún sitio aún por determinar, pueda ponerme ese bikini nuevo que me voy a comprar y llevarlo con garbo por las playas más cálidas del mundo. Otro efecto beneficioso del pilates es que llego a casa con un hambre que te cagas, y como muy bien, así que tendré más y mejores carnes que lucir.
Está cerca de Calatayud, se llega muy fácilmente. Desde Madrid, por la A-2 salida 204, por Alhama de Aragón. Luego hay unos veinte kilómetros más rodeando un lago y subiedo por una carretera de curvas que atraviesa Nuévalos, y justo justo pasando este pueblo a la derecha está la entrada al parque.
Alucinante este lago de agua de manantial, cristalina y estática como un vidrio, o como un espejo, según la mires...
Y por supuesto, muy fresquito todo.
Con la misma entrada del parque (sí, cuesta dinero entrar... todo sea por la conservación) se puede visitar el monasterio, que existe, aunque no merece mucho la pena. Es un monasterio de finales del románico y principios del gótico, que está entre derruido y demasiado reconstruido.
La parte más destrozada tiene el encanto de lo roto. Lo demás es bastante feo. El día que estuvimos encima estaban preparando una boda, lo que daba un poco más por saco.
A la vuelta, en Alhama de Aragón, antes de coger de nuevo la autovía, puedes parar en este sitio.

Las Termas Pallares es lo que parece, un balneario algo casposo lleno de viejos (aunque por dentro debe ser de ultralux y para bolsillos pudientes) pero que esconde un secreto chachi, un lago termal cuya agua mana a 32º y que se mantiene todo el año a 27º. Alucinante. Una que es friolera no veas como disfrutó.
Las Termas Pallares es lo que parece, un balneario algo casposo lleno de viejos (aunque por dentro debe ser de ultralux y para bolsillos pudientes) pero que esconde un secreto chachi, un lago termal cuya agua mana a 32º y que se mantiene todo el año a 27º. Alucinante. Una que es friolera no veas como disfrutó.
Como hacía calor costaba un poco entrar pero una vez dentro, es que no podías salir... Además, es que cuando digo lago es que es eso, un lago, con sus pececillos, su agua clarísima pero llena de elementos flotantes, alguitas, insectos, caracolillos y musgo. Un flipe. Un poco cara la entrada pero para estar un buen rato merece la pena.
Por cierto, qué fea me ha quedado la distribución de las fotos. Prometo mejorar.
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